Muy interesante este artículo científico publicado este año en The Journal of Sex Research llamado "Countering the Monogamy-Superiority Myth: A Meta-Analysis of the Differences in Relationship Satisfaction and Sexual Satisfaction as a Function of Relationship Orientation" (Contrarrestando el mito de la superioridad de la monogamia: un metaanálisis de las diferencias en la satisfacción en las relaciones y la satisfacción sexual en función de la orientación en las relaciones).
Entre las conclusiones a las que llega el estudio encontramos lo siguiente: "Es la primera revisión metaanalítica que investiga la relación entre las configuraciones de relación y la satisfacción (relacional y sexual), y los hallazgos respaldan la creciente evidencia sobre la no monogamia y el bienestar. Más específicamente, esta revisión proporciona evidencia de que las personas no monógamas tienden a experimentar los mismos niveles de satisfacción relacional y sexual que las personas monógamas, lo que proporciona evidencia sólida para disipar el mito de la superioridad de la monogamia.
Gran parte del estigma y la discriminación en torno a la no monogamia se basa en la creencia de que es inferior a la monogamia y afecta significativamente a quienes eligen configuraciones de relación no monógamas. Los resultados de esta revisión cuestionan algunos de los conceptos erróneos comunes sobre la no monogamia y podrían ayudar a reducir el estigma y la discriminación que sufren las personas no monógamas. Además, se insta a los profesionales de la salud a utilizar los resultados de este estudio para orientar su práctica con personas y familias que no se ajustan a las estructuras mono normativas."
Resumen
Este metaanálisis me parece especialmente valioso porque rompe con una idea muy arraigada en nuestra sociedad, y lo hace con datos sólidos. El estudio analizó 35 investigaciones con casi 25.000 participantes en total, y los resultados son bastante claros: no encontraron diferencias significativas en la satisfacción relacional ni sexual entre personas monógamas y no monógamas.
Lo que más me interesa destacar es cómo el estudio aborda directamente el estigma. Porque muchas personas que eligen relaciones no monógamas consensuadas sufren discriminación basada en la creencia de que su modelo relacional es "inferior" o menos satisfactorio, y esta investigación demuestra que simplemente no es así.
También me parece importante que los autores hagan un llamamiento directo a los profesionales de la salud para que incorporen estos hallazgos en su práctica clínica. Esto significa crear espacios más respetuosos y libres de juicios para quienes viven configuraciones relacionales diversas, ya sean personas heterosexuales o del colectivo LGTBIQ+.
En definitiva, este estudio nos recuerda que el bienestar en las relaciones no depende del modelo que elijamos, sino de otros factores como la comunicación, el respeto mutuo y la honestidad.